sábado, 1 de agosto de 2009

UN RISTRETTO DE MCCAFÉ



En algún «lugar» de internet leí que McCafé iba a empezar una competencia con Starbucks. Si es cierto o no, no lo sé. Lo más que puedo es contar mi experiencia en la última visita al McCafé.

Para saber cómo preparan el café, pedí un espresso ristretto. Empecé mi cacería. Vigilé los pasos que dio la barista y tomé nota. Vi que no limpió bien el filtro luego de descargar el café que tenía, no echó suficiente café molido en el filtro y, por último, apenas presionó el café; es lógico entonces que la crema fuera tan fina y que se disipara rápidamente. Es lamentable, ya que cuentan con todo lo necesario para hacer un espresso de mejor calidad. Con todo, es uno de los pocos lugares donde cumplen (a medias, como acabo de mencionar) con los pasos para hacer un espresso. Con más empeño, con más cuidado (si se interesaran más, pues), darían con un café de más cuerpo, más equilibrado entre el dulzor y la acidez, más aromático, etcétera.

Pero bueno, ese «Mc» nunca ha significado maestro de ceremonia.

miércoles, 15 de julio de 2009

EXPECTATIVAS

Autor: James Hoffmann

Nunca una palabra o una idea ha dañado tanto las buenas intenciones de muchos cafés, y dañado [también] la confianza de un propietario en su propio producto.

En los últimos años he hecho muy variados talleres de formación para baristas. La gran mayoría de la gente que conocí tenía su primer acercamiento a la extracción cuidadosa y bien de café. Espero que esta no sea una declaración arrogante: La mayoría de nosotros, entre los que me incluyo, creció con una idea de «café es solo café» que tuvo que ser abolida en algún momento, cuando nos dimos cuenta de que éste era un alimento fresco de calidad variable en el que podríamos influir a través de la preparación.


Texturizar la leche es el momento «a-ha» de mucha gente. La primera vez que disfrutan de un capuchino espeso, con burbujas bien unidas, con esa textura aterciopelada y dulzura sorprendente [...] y se emocionan al ver lo bueno que puede ser un café.

Luego pasa algo terrible. Empiezan a preocuparse por las expectativas de sus clientes.

«Esto no se parece a mi capuchino normal, mis clientes esperan algo un poco más espumoso».

Y la persona tiene razón: sus clientes lo esperan más espumoso.

Vamos a volver a evaluar las expectativas un momento: Si he optado por comer en un restaurante en un lugar turístico de Londres, digamos Leicester Square, espero una comida promedio, con servicio de mala calidad y una cuenta excesiva. Encontrarse con mis expectativas no es algo bueno. Como consumidor quiero que Ud. (propietario) sobrepase esas expectativas.

Si uno camina por un café elegido al azar es probable entonces que uno espere recibir el capuchino espumoso, seco y sobrecalentado que vemos en la publicidad de todos los días, en televisión, en vallas publicitarias y en muchos otros cafés. Muchos cafés cumplen con mis expectativas -y los de sus clientes-, pero vale la pena recordar que esas expectativas se han establecido muy bajas después de años y años en que lo normal es un muy mal café.



Creo que las expectativas de los clientes se han visto reforzadas por la idea de que el cliente siempre tiene la razón.

El cliente no siempre tiene la razón.

El cliente debe ser tratado siempre con respeto, inteligencia y hacerlo sentir bienvenido y atendido dentro del negocio. Esto no significa que debemos ceder en todos sus caprichos. He estado equivocado como cliente muchas veces, y lo estaré en el futuro.

Ir al Fat Duck (?) y esperar pollo asado: error. Pedir tu Big Mac término medio: error. Pedir café espresso para llevar: error.

Hay una manera de decirme no como cliente y superar mis expectativas sobre usted y su negocio. Puedo salir satisfecho y (más importante) probablemente como un nuevo y leal [cliente] de su negocio.

Los beneficios de superar las expectativas de alguien son enormes, y en un clima económico en el que las empresas buscan una ventaja competitiva, ofrecer algo diferente y deseable logra compensar el riesgo.

FUENTE: http://www.jimseven.com/2008/12/02/expectations/

lunes, 29 de junio de 2009

CAFÉ LA AZULITA DE ARABICA COFFEE COMPANY...



Básicamente, esto es más de lo mismo, un capuchino con latte art (corazón) y un macchiato (con cámara de teléfono celular :s)
El café que usé es de La Azulita, en el estado Mérida de Venezuela, comprado -una vez más- en Arabica Coffee Company.
Aún tengo dos imágenes en una cámara, correspondientes al empaque y a un expreso (o espresso). Luego las pondré acá.
Para terminar, y para darle un poco de «movimiento» al asunto, les dejo un video sobre una jornada de latte art que se llevó acabo en un Gimme Coffee!. Son cuatro tomas o clips, pero este fue el que más me gustó, gracias al diseño sonoro.

domingo, 7 de junio de 2009

COFFEA ARÁBIGA, DE NICOLÁS GUILLÉN LANDRIÁN

Coffea Arábiga (1968) from CanalDocumental TV on Vimeo.


Nicolás Guillén Landrián, cineasta y pintor cubano. Sobrino del poeta Nicolás Guillén. Nació en Camagüey en 1938 y murió exiliado en Miami, Estados Unidos, el 22 de julio de 2003. [+]


Tremendo documental que despunta en más de un sentido...

CAFÉ BRASIL

Esto es una muestra de lo hecho con el café Brasil, que, tal y como dijo una persona, «de Brasil solo tiene el nombre», pero bueno, eso no importa. En realidad se trata de un (buen) café venezolano. Lamentablemente, como tenía tiempo sin escanear ningún empaque de café, olvidé hacerlo con éste y sólo me acordé cuando ya tenía días de haberlo tirado a la papelera; y por internet no logré conseguir ninguna imagen referente a éste.



jueves, 14 de mayo de 2009

ARABICA COFFEE COMPANY. "BLEND" EXPRESO ITALIANO


Mezcla Expreso Italiano
del Arabica Coffee Company

El café que traje de Caracas es uno de los mejores -por no decir el mejor- que he probado hasta ahora.
En Arabica Coffee Company saben en lo que andan, saben que el grano de café debe ser molido según el tipo de cafetera que se tenga, saben de latte art, etc.
Yo pedí la "mezcla" Expreso Italiano, con un tueste oscuro y molido finamente para máquina de espresso.
Ofrece un café con buena crema, de un color brillante que habla también de la frescura del mismo.
Acá, una muestra de lo que he hecho con él.

Perfil de un espresso
Vista "panorámica" de dos espressi
Latte art: rosetta

miércoles, 13 de mayo de 2009

CARACAS EN CUATRO "ESPRESSI"

Hace poco he dado un paseo por Caracas. Como no podía ser de otra forma, visité algunos cafés e intenté fijarme en cómo preparaban el espresso. La verdad es que hubo contrastes: por una parte, hay cafés como el Miga's, con un local, un ambiente, que lo hacen sentir a uno cómodo, pero el café en sí, nada que ver. Después de hacer el pedido, me puse a un costado de la barra para fijarme en el proceso: en ningún momento el barista molió café ni nada, sencillamente dejó pasar agua a través del que ya estaba en el filtro; por supuesto, mi espresso no tenía crema alguna y sabía a quemado. Respecto a los cappuccini (americano e italiano), los sirvió en una copa de vidrio, no en la taza apropiada, y no tenían suficiente espuma como para ser un cappuccino.

Este fue el pedido en Miga's.

Algo parecido ocurrió en el café Olé. Mis anfitriones me hablaron muy bien del lugar y me creé buenas expectativas.
Apenas llegué, busqué con la mirada la máquina de espresso; vi con gusto que eran clientes de Buondi Caffè, me hacía pensar en que tendrían asesoría periódica sobre los equipos y el personal. Pero no, nada, otro espresso sin crema y casi "oxidado", si se me permite. Fue el único al que agregué azúcar (en Miga's intenté pero la gente a mi alrededor fue más rápida y no hubo para mí). Eso sí, el ambiente, con un jardín en el fondo, invita a descansar y todo eso...
Por otra parte, fui a un café del que sería, sin duda alguna, asiduo visitante si no fuera por el pequeño detalle de estar en otra ciudad alejada de la mía. Se trata de Arabica Coffee Company, todo un coffee house, donde reciben los granos verdes y ellos mismos se encargan del tostado. En el mismo local se puede ver la máquina. Siendo así, uno puede ir y comprar el café en granos o molido para el tipo de cafetera de la que se disponga (espresso, prensa francesa, greka, de filtro, etc.), y como los granos están en frascos bien identificados (finca, pueblo, estado, caracaterísticas...), podemos pedir la mezcla que más nos atraiga (para mí, ya eso es bastante). Pero además, son los primeros que he visto preparar café con latte art, lástima que sólo alcancé a pedir el respectivo espresso, al cual, por cierto, le faltaba un poco más de cuerpo, pero solo un poco; al menos éste sí que tenía la crema, pero se diluyó muy pronto; de todas maneras, de los tres que he mencionado, fue el mejor.
Y por supuesto, no me fui con las manos vacías: regresé con un poco de café, blend expreso italiano, para la casa. Luego comentaré sobre el mismo.

Vista de una parte de Arabica Coffee Company
desde unas escaleras

Por último, una buena conversación en la pastelería Danubio (Chacao). Acá pasó lo mismo que en Arabica: al espresso le hacía falta un poco de cuerpo, de crema. Éste no estuvo bien prensado. Según me comentaron, la barista molió el café y lo prensó (o "pisó") con el dispositivo que trae incluido el molino, es decir, que apenas si lo niveló, he ahí el error.
Bueno, es todo por los momentos, luego mostraré cómo me ha ido con el café del Arabica.
Saludos.